Un viejo fantasma reconquista Europa…

Como dirían los apóstoles de la derecha radical española: «En estos momentos Europa está siendo atacada por varios frentes«. Gobiernos populistas sectarios y nacionalistas, inmigración descontrolada y la crisis económica.

Los gobernantes europeos no lo pueden ver y si ya lo han visto no les interesa prepararse para lo que será la verdadera reconquista silenciosa de la tierra europea. Estos «ejércitos» están conviviendo entre nosotros desde hace ya muchos años. Poco a poco, ante nuestros ojos, comenzaron a poblar los barrios de las principales ciudades del viejo continente buscando mejores oportunidades de trabajo y trayendo con ellos su religión.

Los musulmanes llegaron a Gibraltar allá por el año 711 y ocuparon toda la península ibérica, con excepción de la región montañosa de Cantabria, en el norte, hasta el año 1492. La nación del Islam conquistaba entonces todo a su paso con sus ejércitos imponiendo su lengua, su cultura y su religión.

Milagrosamente, sólo los iraníes lograron salvar su idioma y parte de su cultura hasta nuestros días, y todo gracias a un libro: El Shahnameh El Libro de los Reyes de Persia, que escribió el poeta Hakim Abol-Qasem Ferdousí-e Tusí (Ferdousí).

Antes de ser conquistados por los musulmanes muchos pueblos del Oriente Próximo tenían su propia cultura, su religión y su lengua. Las poblaciones del norte de África solían hablar Latín; los sirios y los egipcios hablaban Griego; ahora todos esos pueblos hablan Árabe. Únicamente los persas han mantenido su idioma.

También, por aquél entonces, convivían en sociedad árabes y judíos. Las dos culturas se dedicaban al estudio de la ciencia y las artes. A los árabes de entonces la humanidad entera les debe mucho, entre otras cosas la invención del sistema de numeración decimal, el álgebra, el cálculo, las ciencias matemáticas… Y, gracias a ellos, ahora nos gusta ducharnos.

En esa época, entre los eruditos musulmanes era generalmente aceptado el principio de unidad ontológica (Todo el saber es único y proviene de Alá) y epistemológica (Los métodos de obtener y evaluar los conocimientos deben tener su base o justificación en el islam) y, por tanto, no sólo no hay conflicto entre fe y razón, sino unidad y armonía entre ambas. Al menos esa fue la interpretación prevaleciente en el mundo musulmán de la doctrina de Al-Ghazali (Algazel), que dio origen y fundamento al posterior recelo de los influyentes maestros religiosos ortodoxos respecto del racionalismo y la lógica griega como medio independiente de la revelación mahometana para el conocimiento verdadero.

El pueblo árabe no sufrió como los pueblos europeos la ignorancia del oscurantismo a la que el cristianismo sometió a Europa. Gracias a árabes y judíos se pudieron lograr avances significativos en la medicina de la época medieval.

La conquista de los musulmanes también dejó en la península Ibérica un legado en la arquitectura y en el lenguaje castellano que se mantiene aún en nuestros días. Los conocimientos en ciencias que disfrutamos hoy se los agradecemos también al rey Alfonso X de Castilla, llamado «el Sabio», que se encargó de traducir del árabe al castellano una gran cantidad de manuscritos.

Muchos historiadores mantienen que la reconquista de España después de ocho siglos de ocupación musulmana no fue sino una invasión movida por intereses económicos solamente. Después de vivir en la península ocho siglos aquella gente ya pertenecía a esa tierra.

El mismo Cervantes en «El Quijote», en el Capitulo LIIII narra el encuentro de Sancho Panza con Ricote el Morisco que después de la expulsión de su gente y habiendo regresado a la que consideraba su patria, entre otras cosas le dice a Sancho: “Doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural; en ninguna parte hallamos el acogimiento que nuestra desventura desea…”

En nuestros tiempos la historia es otra: la nación del Islam avanza por toda Europa abriéndose camino, la generosa natalidad de sus mujeres es lo bastante eficaz en esta nueva reconquista de Europa. Y yo no diría nada si las cabezas visibles de esta religión estuviesen a favor de promover la ciencia y la cultura como hicieron en aquellos tiempos.

En todo el viejo continente ya existen barrios completamente musulmanes, perpetran atentados y decapitan en Francia mostrando su cara más radical. Y las políticas para frenar estos asesinatos han llegado demasiado tarde y lo que hacen es segregar aún más a esta parte de la población.

Los extranjeros del tercer mundo que han vivido en Francia saben de sobra que las políticas de inmigración del país galo no son precisamente para hacer que se sientan integrados en su sociedad, los jóvenes musulmanes que nacen allí (por poner un ejemplo de lo que pasa en uno de los principales países europeos), no se sienten franceses y menos aun europeos. Y esta es la razón por la cual el Estado Islámico tiene tantos soldados nacidos en el viejo continente.

Decía un amigo que un pesimista es un optimista informado y nuestro futuro no es para nada esperanzador. El ser humano, sea de la religión que sea siempre estará a favor de la guerra, asesinando en nombre del Dios que predica su religión.

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