Ilustremos a los Españoles de «Izquierda»

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A ver niñatos malcriados, sé que a muy pocos les gusta leer así que seré breve dentro de lo que cabe. La historia de la izquierda española viene con un pedigree respaldado por una Guerra Civil donde entre ellos mismos, los de la izquierda, le facilitaron mucho el trabajo al caudillo asesinándose entre camaradas (comunistas, anarquistas, POUM).

De ello quedó constancia en la biografía del poeta Pablo Neruda. Gracias a su paso por la España Republicana ahora podemos disfrutar de una poesía de gran contenido político y social. A Pablo, las muertes de sus amigos y la crudeza de la guerra lo bajaron de su torre de marfil.

Cuando me encontré con la poesía y los ensayos de Octavio Paz, aprendí que él también hablaba de la violencia entre camaradas del bando republicano. Muy célebre es la anécdota cuando en la Barcelona del 37, Octavio leyó  un poema a su amigo catalán Jorge Bosch, supuestamente muerto en el frente de Aragón, y resultó que estaba vivo y entre el público. La alegría de Paz duró poco. Después de aquel encuentro, Bosch le anunció que se había refugiado en casa de Companys, porque los comunistas lo querían asesinar; ese día Octavio Paz perdió la pista de su amigo definitivamente.

A Jesús Monzón lo habrían asesinado sus queridos camaradas, si para su fortuna no lo hubiese detenido la inteligencia franquista.

Esto por nombrar algunos ejemplos de esa izquierda de la que hoy en día tanto se llenan la boca.

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Pablo Iglesias rompe a llorar desconsoladamente en los brazos de su mentor.

Julio Anguita es una especie de Oracúlo de Delfos, para la gran manada de niñatos progres que aspiran como unos superhéroes a salvar el futuro de España. Anguita se retiró hace algunos años por afecciones cardíacas, pero a Pablo Iglesias, como se ve en la foto, eso le importa poco. Hace tiempo que necesitan un mártir.

Hace unos años tuve la oportunidad de conversar con Julio Anguita en su casa en Córdoba, mientras realizaba un documental por la zona. Muy amablemente me recibió en su estudio. Yo quería sondear su visión sobre lo que se vivía en la Venezuela de comienzos de la era Madurista. Julio Anguita no sabía muy bien cómo se llamaba el sucesor de Hugo Chávez, pero todo lo que le olía a izquierda, (sin tener idea de la realidad de lo que se vivía en Venezuela) a él le parecía bien.

Yo mismo, en una época, milité en las ideas de izquierda (quién no fue comunista a los 20 años no tiene corazón, y quien lo es después de los 40 no tiene razón), defendía la Revolución Cubana y justificaba la cantidad de presos políticos que Fidel tenía en las cárceles, se lo merecían por «gusanos y Batisteros». Conocí a verdaderos íconos de la revolución en América Latina, me hice trovador de canciones de contenido social, tengo amigos desaparecidos por la violencia política y recuerdos muy amargos de aquellos tiempos.

Ya con la edad que tengo y la experiencia vivida, me pienso más las cosas antes de opinar, creo que a eso se le llama madurez, envejecer con dignidad.

¿Dónde estaba el espíritu revolucionario y republicano de todos esos pilares de la izquierda española cuando, en sus narices, los fascistas del caudillo (los que hasta hoy han heredado el poder) les metieron una constitución en el año 78 hecha como un traje a la medida de sus intereses?

Estaban encerrados en sus casas esperando a ver si el decreto de pacificación del presidente Suárez era cierto.

España, amiguitos de la izquierda, es el único país donde continuó gobernando el Fascismo después de la Segunda Guerra Mundial. Recuerden lo que le pasó a Mussolini y a Hitler. En Alemania todos los ministros de Hitler fueron juzgados por sus crímenes y ejecutados o encarcelados; en la España Gloriosa de Julio Anguita, los nombres de los asesinos de Franco fueron anotados, pero para colocar sus nombres a las calles hasta el día de hoy.

¿A qué vienen tantos gritos y puños alzados ahora? ¿A qué viene tanto llamado a la justicia cuando PODEMOS se mantiene con el dinero y los muertos de Venezuela? ¿A qué viene tanto llamado a la lucha, si aquí nunca se luchó?

Si al caudillo no lo hubiesen enterrado, de seguro Pablo Iglesias y Julio Anguita estarían en la cola para despedirlo y llorando igual que en la foto.

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